Neptuno Mojacar | De higos a brevas
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De higos a brevas

fig bread

De higos a brevas

Ya se acerca la época. Estamos en mayo y veo que mi higuera comienza a tener ganas de dar sus frutos. No tengo más, sólo tengo una y todos los años me lo prometo a mí misma, este año tendré higos y me los comeré yo. Claro, yo sola no puedo con tanto higo, así es que los secaré para que me aguanten todo el año, exactamente: de higos a brevas. Y es que primero me salen unas ricas brevas, con piel finita, que me encantan, y después, más en otoño comienzan a salir los higos, más dulces y apetitosos.

Pues o hago guardia delante de mi árbol o estos feroces pajarillos, que me acechan constantemente cuando no les veo, acaban con toda mi cosecha. Es increíble, no los huelo. Así es que este año, me he provisto de una hermosa red para cubrirlo y protegerlo de estas aves usurpadoras.

Una forma magnífica para que te aguanten los higos el máximo posible es secándolos, para luego, por ejemplo, hacer pan de higos que te dura un montón de tiempo y está delicioso, además de ser una magnífica fuente de energía.

A mí que me encanta emular lo que hacen los de antes, estaba leyendo un precioso libro que ha escrito Clemente Flores Montoya (1942), vecino de Mojácar: “Nacer en los cuarenta”, donde nos explica, entre otras mil costumbres de la zona, cómo secaban los higos por aquí. Nos cuenta cómo se recogían en cestas de caña, que hacían y vendían los gitanos de Turre, se desechaban los feos, estos para los cerdos, se consumían los frescos y de buen aspecto y otros se llevaban al sequero. El sequero estaba realmente en el “terrao” de uno o en el bancal acondicionado para este menester. Se ponían sobre ciscas en el suelo y se iban dando la vuelta cada varios días para que se secaran parejos. Parece ser que este, era trabajo de mujeres y niños, como él dice, cuando no “tenían escuela”.

Por supuesto, y tomo buena nota de ello, ponían un espantapájaros delante de la producción para así no llevarse los disgustos que me llevo yo cuando veo mi higuera más pelada que la rodilla de un cabro. Después de secos, se pasaban a las seras de esparto y se apisonaban como se hace con la uva. Luego se prensaban y se dejaban curar un par de meses, dice el autor, para después comer en cualquier momento. Exquisito manjar!

Yo me he puesto manos a la obra, y como la paciencia no es un don que se me haya concedido (en algunas cosas), no he podido esperar más y he utilizado higos secos ya para hacer mi Pan de Higos particular. Hay muchas formas de hacerlo, pero esta es la que me gusta a mí, así es que os la ofrezco para que disfrutemos juntos de este ratito:

Los ingredientes yo los pongo un poco a ojo, como mi madre, que no recuerdo haber tenido un peso en casa en la vida!

½ kilo de higos secos de la tierra
Un puñado de almendras molidas
Un puñado de nueces peladas
Como 30 almendras enteras crudas
1 cucharada de miel
Un poquito de canela en polvo (una cuchara de café)
Un chupito de anís dulce
La ralladura de una naranja
Harina
Azúcar glas

Ponemos en agua los higos durante una hora más o menos para que queden blanditos. Antes le habremos quitado los rabillos. Los secamos bien con papel de cocina y los trituramos con la batidora, en este caso no los vamos a pisar, aunque sería la forma adecuada de hacerlo ;). No los dejamos demasiado pequeños para que quede más consistente.

Lo echamos a un bol donde lo mezclaremos con la almendra molida, las nueces, la miel y la canela. Mezclamos bien, y le añadimos el anís y la ralladura de una naranja. Amasamos bien, bien, y con la mezcla hacemos una bola. La liamos en film transparente y la guardamos en el frigo mínimo media hora. Sacamos la bola, espolvoreamos la encimera donde estamos trabajando con la harina y la partimos en dos. Se les da a cada bola forma de torta y en una de ellas se incrustan parte de las almendras y se cubre con la otra parte de la torta. Ponemos encima de esta el resto de las almendras, espolvoreamos toda la torta con azúcar glas, la volvemos a liar con film transparente, esperamos unos días que estará todavía mejor y a comer!

Si esto lo acompañamos de un buen moscatel o una mistela, me da que la energía que te entra es todavía mejor!

Buen provecho!

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